- Buenas! qué tal anoche?
- MAL me emborraché mucho mucho y me lié con otra
- CÓMO?!!!
CRACC
.....
- Y es que claro, como esto no me había pasado antes pues creo que es que no tengo claro si quiero estar contigo
CRRACCC!!
- Sabes que mañana tengo un vuelo a La Ciudad Sin Sol, se supone que para estar contigo, quieres que suba o no?
- Pues es que no lo sé
CRRACCCC!!!!
- ¿Pero quieres verme?
- Sí, pero como no lo tengo claro, no quiero hacerte subir para nada
- Sabes que si no subo, esto se ha acabado. Entonces ¿no quieres estar conmigo?
- Yo no he dicho eso
- ¿Entonces qué?
- Que no lo tengo claro
- ¿Qué no tienes claro?
- Cómo voy a poder mirarte a la cara después de lo que he hecho, cómo voy a poder estar contigo después de esto..
- Vas a dejarme marchar por no ser capaz de enfrentarme a mí?
- Es que no lo tengo claro. Mira, me duele la cabeza y he vomitado, voy a dormir un poco y te llamo esta noche.
(es patético que me haya puesto los cuernos y sea yo quien le esté convenciendo para seguir, eh?!)
Por la noche por lo visto ya lo tenía un poco más claro y sí que quería que subiera, estar conmigo, lo arreglasemos y todas esas cosas.
AL DÍA SIGUIENTE Miss Hurry, despierta desde antes de las 6 de la mañana, se levanta a las 8 par iniciar una serie de viajes que 12 horas más tardes le llevarían a estar con su amado Miguel. Pero el destino que es cruel, antes quería tocarle un poquito más los cojones la moral. Habíamos quedado, como siempre, en que después de comer me llamaba. Él come antes de las dos, pero a mí siempre me llama a partir de las 16, él sabrá por qué (por qué lo llama "después de comer" cuando es dos horas después de haber comido...); el caso es que dieron más de las 17 y no me había llamado. Dadas las circunstancias (joder, que no es un día normal, que me has puesto los putos CUERNOS y estoy en una situación de desconfianza absoluta en la que si quieres arreglar algo significa que si me dices que a las 15h vas a saltar para que yo lo vea y no puedo por X, tú saltas igual! joder! que no creo que sea muy difícil de entender!) lo único que podía pensar es que conforme llegase a la puta Ciudad Sin Sol iba a tener que buscarme taxi, hotel y medio para volver a V City, pero aún así (y dándole el beneficio de la duda) le llamé
- Hola, habías dicho que me ibas a llamar
- Ya, es que ha pasado tal y tal y tal y no he podido hacerlo. Pensaba llamarte después
(yo esto puedo entenderlo, está trabajando, algo que ha demostrado que es su absoluta prioridad -y pensándolo, hace bien, total, las tías vienen y van, pero el trabajo es el trabajo. Esta forma de pensar virtud, por supuesto, tampoco debí verla a la hora de escoger-, pero es que nuestras conversaciones, para aclararlo, no duran más de 10 minutos, cuando lo hacen; en serio no has podido sacar 5 minutos? será más bien que no has querido) - Ya, qué casualidad, como con todo. Para TODO tienes una buena excusa. Bueno ¿vas a venir a recogerme?
- Hombre, la duda ofende
- ........ YA (pobre, qué mala soy que dudo de él)
Llegué y he de decir que si he venido es porque le quiero y no quiero perderle, pero cuando le vi, no pude verle sino con otros ojos. Le vi y no era más que un desconocido. Yo quería que me recogiese el Miguel que dejé hace tres semanas, el que unas pocas horas antes de enrrollarse con otra me estaba diciendo que tenía ganas de verme, que ya quedaba poco. Pero ya no se quién es. Pensaba que le resultaría difícil mirarme a la cara y a la que le supone un mundo es a mí.
Dice que estaba demasiado borracho y que cuando se dio cuenta de lo que estaba haciendo, se fue. Yo he tenido mis lagunas, hace muchísimos años, pero no sé si creérmelo, o peor, no sé si él se lo cree y éste es el problema, que dudo de todo, que ya no sé nada, no tengo ni una pizca de confianza. Todo lo que había construido en estos meses (y era mucho, había conseguido acabar con mis paranoias a base de demostrarme que no eran más que eso) ha quedado reducido a cenizas.
Me siento una extraña, una intrusa. Siento que no pinto nada aquí.
Quiero que se vaya este desconocido y vuelva mi Miguel