domingo, 28 de octubre de 2012

De ¿cata?

Hace unos días coincidí con unos "amigos". Tres años atrás, cuando volví a V City, quedé unas cuantas veces con ellos pero algunas chicas del grupo no me hicieron sentir muy cómoda y fui alargando el tiempo entre quedadas hasta que me fui a La Ciudad Sin Sol. Desde entonces, siempre que nos veíamos, prometíamos quedar para tomar algo, pero nunca les llamé. 

El caso es que coincidimos con las cañas y luego tomando copas y me invitaron a un asadero que hacían al día siguiente. El primer instinto fue decir que no, pero no me apetece seguir quedándome los fines de semana en casa y algunos de ellos son muy majos, así que me obligué pensé que era una buena oportunidad para volver a entrar en contacto y acepté. El asadero estuvo bastante bien, aunque no me quedé hasta muy tarde... necesito un periodo de adaptación :).

Ayer, les llamé (tempranito para así no rajarme, que me conozco) para ver qué iban a hacer y me dijeron que iban a una cata de vino... ¡Guay!, no hago una desde que trabajaba en la bodega hace mil años; seguramente me olerán todos a alcohol, como al principio, pero estaría bien recordar algo... Así que me apunté. 

Llegamos a la vinoteca y como no vimos a nadie pensamos que: 1) no iba a aparecer ni Perry y 2) era raro que no hubiese nada preparado (avispados que somos); Luego nos enteramos de que la cata era en "la planta baja", a la que se accedía por la trastienda. Por un momento pareció que había vuelto la ley seca, con todos metidos en el sótano de una tienda para beber alcohol :p. 

Fuimos los últimos en llegar... ¿Y qué encontramos junto a los platos con embutidos (al menos no íbamos a beber a palo seco)? queso y ¡litronas!, ¿Litronas en una cata de vino? "para abrir boca" mencionó alguien por allí. Nos mirábamos y no sabíamos si echarnos a reír o irnos al bar de al lado. "¡Esto no es una cata, es un botellón!", pero ya que estabamos, nos quedamos a ver qué pasaba. 

Nos lo bebimos TODO
Mi conclusión es que no estuvo mal... para ser un botellón. Lo mejor fueron las risas que nos echamos, porque la cata en sí no estuvo muy allá. No sé cómo será en cualquier otro sitio (igual son así todas), pero nos dieron a probar tres vinos diferentes y la presentación de cada uno, fue bastante pobre; Yo no soy una entendida, ni mucho menos, pero con haber leído previamente la etiqueta podría haber ocupado perfectamente el papel del anfitrión. Y el queso... el vino con queso está muy bueno, pero normalmente el queso enmascara el sabor del vino y es algo que debería haber sabido "el entendido" aunque, qué estoy diciendo, ¡si estuvimos de botellón!.

viernes, 12 de octubre de 2012

Miss Hurry y el yoga

"Te invito a que las próximas dos semanas te vengas a las clases de yoga que imparto de lunes a jueves; verás que te relajas y lo bien que te sientan". 

Así acababa mi primer día con Mel, mi nuevo psicólogo (sí, me quedan cosas por solucionar, ¿no dicen que a la tercera va la vencida?). 

El caso es que ya me había planteado que tenía que hacer algo, pero no sabía si volver a las clases de pilates, que siempre me han venido bien, o probar con las posturitas del yoga. Años atrás cuando me enfrenté por primera vez a ese dilema pensé que me vendría mejor empezar por el yoga, por eso de relajarse y tal, pero acabé yendo a pilates, por el bien de mi espalda y... en realidad, según me comentaron, el profesor de yoga había matado a su mujer y estaba ocupado; en la cárcel... Así que no tuve elección. 
Esta vez lo probaría para saber por qué decantarme.

Y llegó el primer día. 

Y no fue como esperaba. 

Esperaba algo similar al pilates pero más estático y sin embargo ahí estabamos todos, haciendo movimientos para conectar los dos hemisferios cerebrales... no estaba mal... parecía que seguía manteniendo una buena coordinación... ¿equilibrio?... tampoco andaba mal... Bien, me iba gustando esto del yoga.
Pero luego llegó la parte de "liberar tensiones". Y ahí estaba Mel, tan delgadito, tan suave, TAN soso (en realidad no lo conocía, pero era la impresión que tenía sobre él) haciendo movimientos que creo que pretendían ser enérgicos y que me daban un poco la risa. Hasta ahí ni tan mal, pero a continuación pasó a otros más estrambóticos que iban in crescendo con el ritmo de la música. Estaba dejándose llevar y a mí, que no me esperaba nada semejante, me estaba dando mucha vergüenza ajena. Pero ya que estaba allí pensé que mejor abría la mente y también me dejaba llevar (era eso o salir huir de la sala) por lo que, aunque muerta de la vergüenza mucho más contenida, también me puse a dar saltitos y solté los brazos y... oye, no me vino mal. 
Cuando terminó la clase no me quedaba nada del nudo que había tenido en el estómago; Llevaba un par de días agobiadilla (y en esta ocasión Ahispatxu, más que ayudar, había estado metiendo el dedo en la llaga) y esa noche, por fin, dormí estupendamente.

Así que, a pesar de lo rarunas que me parecieron algunas cosas, sólo por el hecho de haberme quedado tan tranquila merecía la vergüenza pena seguir probando... A fin de cuentas, para el dolor de espalda, tengo pastillas.

lunes, 1 de octubre de 2012

Salir por V City

Hace unos días salí por V City. Ya comenté que aquí apenas tengo amigos así que últimamente, si salgo, es con mi prima y a veces también con sus amigos. 

Pues bien, estaban hablando de toros y toreros (yo callada pues soy más bien antitaurina, pero ésa es otra historia) y de alguna manera acabamos acabaron hablando de la crisis. No recuerdo cómo pero llegaron a la conclusión de que como los bares siguen llenándose, en realidad no hay tanta crisis. Los que están en el paro, todos unos estafadores que trabajan cobrando en B, se quejan de vicio y en realidad están mejor que ellos que sólo tienen un sueldo y no la ayuda más lo que cobran en B fijo y una serie de trabajillos extra para ampliar la cantidad de dinero que llega a casa a final de mes, ¡un chollo! (que digo yo que no sé qué hacen que no se van al paro a vivir tan bien). En ese punto, ya me parecía un poco demasiado, hice mi única aportación a la conversación; algo así como que hay personas que están llegando al punto de pasar hambre y que el número de familias en el umbral de la pobreza ha aumentado escandalosamente.

Y aquí fue donde todos se me echaron encima, que si eso no es así, que lo que no podía ser es que niñatos dejasen los estudios para meterse en la obra a cobrar tres mil y pico euros, que se han dedicado a despilfarrar en coches y casas que ahora no se pueden permitir y se tienen merecido lo que les pasa, que si todo el mundo cobra en B (otra vez) y que en definitiva, "nos quejamos de vicio".

Yo soy la primera que he criticado determinadas actitudes. He criticado esos sueldos absurdos de personas sin cualificación y esa falta de previsión que han tenido (también critico los sueldos extremadamente altos de personas cualificadas, ojo), pero también he sido capaz de darme cuenta de que sólo tienen parte de culpa en esa situación porque hay muchos, muy por encima de ellos, que la han permitido y por tanto son los, a mi modo de ver, los verdaderos culpables.

Lo que me parece muy triste es que no sean capaces de ver más allá y se olviden de toda esa gente que siempre ha jugado limpio y que ahora se ve en una situación desconocida. Esa gente que tiene más de cincuenta años y tienen mucho más difícil por no decir imposible (siempre he sido muy pesimista en estos casos) acceder de nuevo al mercado de trabajo y han pasado de tener una vida medio acomodada a depender de la generosidad de otros. Me quejo por mí misma que, de no ser porque tengo a mis padres, que me han dado la oportunidad de elegir qué quiero hacer a partir de ahora con mi vida, podría estar en una situación bastante angustiosa, porque no se me caerían los anillos por hacer cualquier trabajo, pero es que sobra gente para hacerlos y, sinceramente, no me apetece pensar dónde podría encontrarme. Y sí, afortunadamente puedo salir a tomarme unos vinos y si encartan unas copas también y puedo hacer chistes cuando pago la compra y mi madre se dispone a devolvérmelo y le contesto que "literalmente mi dinero es su dinero" pero no es divertido y me jode que haya gente tan obtusa como para no pensar que hay muchas personas más allá de los que cobran el PER y viven del cuento el resto del año.

¿Y qué hago yo en esos momentos en los que podría mostrarles algo que puede que ni se hayan planteado? Nada. No me gusta discutir; tú puedes exponer tu idea y yo la mía y podemos intentar aproximaciones, pero si sólo con empezar a decir algo que no está en su línea de pensamiento se me echan encima, y además no son mis amigos, prefiero callar. 

Quizás por eso no tengo más amigos en V City.

A lo mejor soy una ingenua que se cree lo que dicen las noticias:

http://www.expansion.com/2012/05/21/entorno/1337600396.html
http://www.elmundo.es/elmundo/2012/05/29/solidaridad/1338283421.html
http://www.lanueva.com/edicion_impresa/nota/23/09/2012/c9n139.html 

pero yo sí creo que estamos tan mal.

PD. Supongo que escribo esto porque el otro día no tuve la oportunidad de decir lo que pensaba y porque me gustaría que, si estoy equivocada, me saquen de mi error, así que, si hay alguien por ahí, se admiten otras opiniones.