A estas horas siempre lo estoy, pero la GRAN diferencia es que esta tarde se que nadie va a aparecer por la puerta. Me gusta.
Me gusta estar sola. Me gusta el silencio.
Estaba escribiendo sobre la libertad que te da estar sola en casa, pero no es eso, tengo toda la libertad que quiero y más. Soy afortunada.
La diferencia, esta vez, es el alivio de la ausencia física. Saber que por un día no va a haber nadie alrededor mía, intentando averiguar como me siento hoy, si sonrío más o menos, si lloro y en ese caso por qué.
Así que como esta tarde no tendré público de ningún tipo, simplemente voy a dejarme llevar. No es que vaya a llorar ni mucho menos (tengo el depósito vacío), pero al menos tampoco tendré que sonreir :).
Sé lo que se siente perfectamente... sólo que llega un momento que el no tener nada que hacer y ningún plan para después de no hacer nada te explota en la cabeza y sientes desperdiciar tu vida.
ResponderEliminarPero creo que eso no viene a cuento en esta entrada :)