Ya te dije que era una tontería, pero me he cabreado mogollón.
Resulta que estoy viendo una de esas páginas tipo Privalia y veo unas sandalias que me gustan y encima cuestan 15 €. Todo me parece genial así que le digo a mi madre que qué tal le parecen. Empieza con que no le gusta comprar zapatos por internet porque no está segura del número blablablá y yo le digo que vale mientras pincho el botón de 'añadir al carrito' para MIS sandalias. Total, que al rato me dice que le pida unas iguales a ella y que yo me pida otras a lo que le contesto que no quiero más sandalias y... bueno, hay una confusión porque se pensaba (todavía no entiendo por qué) que lo de las sandalias iba con ella y no conmigo, así que me estaba diciendo que hiciera lo que yo ya había hecho: pedir dos sandalias iguales en diferentes números. A todo esto mi padre, que no se calla ni debajo del agua y que aprovecha cualquier ocasión para instruirme con su saber, empieza a meter baza y no sé qué más mierdas. Al final acabo por cerrar la página y a tomar por saco las malditas sandalias.
Y no pasa nada, porque ya tengo unas sandalias de ese color. Lo que pasa es que llevo dos años con esas sandalias que en realidad eran de mi hermana y que me dio porque a ella no le quedaban bien.
Y no pasa nada porque me encanta ponerme su ropa, pero yo no elegí las sandalias y lo cierto es que no me enamoran y éstas, que tampoco es que me enamorasen pero se las veía cómodas y monas y chupis, además de haber sido elegidas por mí, pues no costaban tanto.
Pero no pasa nada.
Lo que sí pasa es que veo que tengo 36 años, camino de 37, y estoy viviendo en casa de mis padres y a su costa.
Y con 36 años nadie debería vivir con sus padres (a no ser que lo eligiese de motu proprio).
Y lo peor no es eso si no que no tengo perspectivas de irme pronto. No es que me haya puesto a echar currículums (acabo de ver en un blog de lengua que se escribe así, con ese al final) como las locas porque todavía tengo que terminar el trabajo fin de máster, pero sí he echado unas cuantas ofertas en las que en principio creo -yo, claro- que encajaría pero ¿quién va a contratar a una tía* con 36 años?**
Pues eso, que llevo unas semanas con esto en la cabeza (al igual que con la cantinela de que sin mis padres estaría viviendo debajo de un puente -con lo que podría estar dramatizando... o no-) y esto es una puntilla más. Que vea unas puñeteras sandalias por 15€, que me parezca aceptable el precio porque bastante ya me pagan porque la gasolina, el mantenimiento del coche y TODO lo demás no es poco y que me sienta culpable por querer comprármelas, me cueste una 'discusión' con mis padres y que vea que esta situación no tiene pinta de acabar...
Lo estoy leyendo y me parece una pataleta de niña mimada. Igual es lo que soy.
*Iba a poner 'alguien', pero no sé por qué he pensado que un tío no está en mala edad. No es que yo lo piense, es lo que creo que pensarán por ahí... me estoy desviando.
**Por si hay dudas, no me han llamado de ninguna.
Yo no lo veo una pataleta de niña mimada: lo que veo es una frustración vital importante, y es lógico. A una gran parte de nuestra generación nos han dejado sin futuro. Yo tengo 33, y con un sueldo de mileurista y un contrato temporal, ¿dónde voy a ir?
ResponderEliminarPues sí, tiene mucha parte de frustración vital, porque no veo ni claridad al final del túnel :S, pero bueno, una vez sacado fuera, seguimos adelante.
ResponderEliminar¡Bienvenida!
He llegado a tu blog, he leído tres entradas y quería felicitarte y darte las gracias. No eres una niña mimada y tampoco lo pareces. Pero me he quedado flipando porque escribes con la frescura, el alma y la pasión de una mujer mucho más joven. Y eso es bien. Muy bien.
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