viernes, 21 de septiembre de 2012

Un día en Córdoba

Pues llegó el día y en Córdoba que me planté. Eso sí, entre que me hice un poco la remolona esperando que mi madre se fuese para coger la bolsa del "por si acaso" (no le iba a decir que me quedaba hasta que fuese una realidad) y que al llegar allí pregunté a una nativa en lugar de seguir las indicaciones de mi GPS y tuve que dar un par de vueltas más de las necesarias, la idea de llegar con un poco de antelación se fue al traste y con traste quiero decir que llegué tarde.

Para calmar un poco los nervios hice el camino del coche al punto de encuentro hablando con mi hermana. Y cuando lo vi, apoyado tan tranquilamente en aquella piedra, la duda: "¿le doy dos besos o, teniendo en cuenta lo que hemos hablado, un pico?" No tuve tiempo de pensarlo y antes de darme cuenta me estaba besando. Un beso. Un buen beso. Uno de esos besos que te descolocan y hacen que no pienses nada más como, por ejemplo, que tienes a tu hermana al teléfono. El primero de los muchos que nos dimos aquella tarde infernalmente calurosa.

Y digo infernalmente, porque en plena ola de calor pasear a las cuatro (y a las cinco y a cualquier hora en realidad) de la tarde debería estar prohibido y sin embargo ahí estábamos nosotros buscando un sitio donde poder tomar algo fresquito con muy poco éxito (¿qué hacen cerradas las cafeterías a las cuatro de la tarde? ¿A qué hora toma esta gente café?) y pensando, al menos yo lo hacía, en que la idea de coger la habitación ya y pasar esas horas fresquitos me gustaba cada vez más, pero claro, como lo de quedarme era sólo una posibilidad y era la primera vez que nos veíamos en ese plan y seguramente era pronto para plantearse nada y, y .... no dije nada.

Y entre calores, charla y besos se nos fue la tarde y ahí estábamos nosotros, pidiendo algo para cenar, sin ninguna prisa, como si no tuviese que coger el coche para volver a VCity; Sin comentar que una tarde me sabía a poco y que quería más.

Seguramente habría acabado diciéndoselo pero finalmente fue él quién me dijo que me quedase. Desde luego no había nada que pensar*.

La mañana siguiente fue una mezcla de alegría por lo bien que había ido todo y pena por la despedida. Las despedidas son un rollo y más si no sabes cuándo te vas a volver a ver. Las ganas por lo menos estaban, pero él volvería a su tierra y yo me marchaba a Mucho Más Al Sur, con lo que en un tiempo sería totalmente imposible. Habría que ir viendo.

Llegados a este punto mi mente, que va por libre, empezó a dar vueltas y un día estupendo en el que te has limitado a pensar en el aquí y ahora se torna en un: ¿y ahora qué? ¿Esto qué es? ¿Dónde vamos? ¿De dónde venimos? con lo que me entró LA PRISA y me agobié un montón. Yo solita y sin ayuda, con el riesgo de liar mucho la pelota y conseguir que le salpicase a él.

Afortunadamente conseguí pararme a pensar en lo que YO quiero y, en realidad, no tengo prisa por dar respuesta a estas preguntas. Esto, sea lo que sea, me gusta. Me gusta hablar con él y aunque me gustaría poder verle más, no pasa nada si estamos semanas sin hacerlo; me gusta tener tiempo para mí. Por eso, en el fondo, muy muy al fondo, me gusta que se tome las cosas con calma y que ponga el freno que yo no soy capaz de echar porque, para qué negarlo, soy una ansiosa de la vida y no tengo medida.

La parte mala es que a veces me da la sensación de que tanta relajación se debe a que se resiste a hacerme, pongámonos tiernos, un hueco en su corazón. No digo que él tenga uno en el mío, es MUY pronto para eso, pero yo sí tengo claro que, aunque no se pueda, me gustaría verle mañana, la semana que viene, la siguiente y dos más y, por tanto, no lo tengo descartado. 

Seguramente lo que tengo que hacer es dejarme de darle vueltas al asunto (para eso lo escribo :p) y acostumbrarme a esta nueva situación que me tiene completamente descolocada. 

De momento no me queda más que esperar. Pfffffffffff.



*Aprovecho esta ocasión para dar mi más sincero agradecimiento al que tuvo la maravillosa idea de poner internet en los móviles porque ello nos facilitó la tarea de buscar hotel y más a esas horas.

sábado, 25 de agosto de 2012

Teléfono I

- Ahispatxu!
- Hola! ¿Cómo vas??

- Bien, te llamaba porq
ue... te acuerdas del chico ese de clase que te conté con el que me reía?
- Mmmmmm.. psé, vagamente
- Ya, pues hemos estado hablando y va a pasar unos días en Córdoba.
- ¿Y ese muchacho no sabe que Córdoba y agosto no deberían ir en la misma frase?
- Mmmmmm la verdad es que sí, pero supongo que lo habrá pensado; donde él vive también hay un sol de justicia...
- Kiki
- Dime
- Al grano
- Ah, sí, sí. Pues verás, es que últimamente hemos estado hablando con esto de que nos hemos puesto a estudiar más en serio, jeje, y ...
- ¿Y?
- Pues nada, que me sugirió que, aprovechando que íba a estar unos días así más o menos cerquita, podíamos vernos..
- Ahá
- Ea
...
- Y le has dicho que sí, claro
- Ea. Es que Kiki, ya te conté que me gustaba un poquito y bueno, con Miguel me olvidé de todo, pero Miguel ya no está y me gusta hablar con él, qué quieres que te diga..
- No me tienes que dar explicaciones
- Ya lo sé, pero te las doy
- Bien, vais a quedar. Luego me lo cuentas. Ahora, ¡estudia!
- Sí, vale, es que verás... hemos pensado que podía quedarme a pasar la noche
- Ya sabía yo que había algo más.. Y lo que en realidad me estás contando que te vas a pasar la noche con ese chico a Córdoba, ¿no?
- Bueno, me voy a pasar el día y luego ya si eso me quedo
- ¿Si eso?
- Sí. El plan es pasar el día, pero sin cerrar puertas a que pasemos también la noche
- Tú verás..
- Pues sí, ya veré... Oye, tengo un problemilla, ¿cómo se lo digo a mamá?
- Yo creo que ya eres mayorcita, ¿no?
- Jo, es que a ver cómo le digo que en lugar de estudiar, que es lo que debería hacer entre semana, me voy a ir a pasar el día a Córdoba
- Y la noche, que no se te olvide la noche
- ¿Sabes qué? Que como no tengo claro si me voy a quedar o no, creo que me llevaré una bolsa con ropita, por si acaso, pero no se lo voy a decir.
- Pues mira, casi mejor y se lo dices como me lo has dicho a mí, que no es nada malo
- Kiki, ¿por qué te metes en estos líos?
- Jo, sabía que no te iba a parecer buena idea
- Porque, obviamente, me gusta; Si no, no lo haría.
- Pero sabes que esto no te lleva a ninguna parte..
- Jijijiji mi parte más tarada quiere conocerle y ver qué pasa, aunque soy consciente de que seguramente acabará en nada. Creo que ha dejado caer que no quiere tener pareja, así que sería muy tonto de mi parte pretender que eso vaya a cambiar. De momento voy a centrarme en estos momentos y voy a disfrutar todo lo que pueda hasta que se acabe
- Porque sabes que se va a acabar
- Bueno, no es que me guste la idea, pero es una posibilidad, pero Rocío me ha dicho que como no soy adivina nunca voy a poder saber qué va a pasar.
- ¿Necesitas que eso te lo diga Rocío?
- Sí, necesito que me lo diga alguien a quien, a priori, no le importan mis sentimientos.
- Vale, no sabes qué va a pasar, pero hazme un favor y tenlo en cuenta.
- Sí, Ahispatxuki, lo tendré en cuenta, pero ya sabes que en estos temas la sagacidad no es poderosa en mí.
- Por eso te lo digo, tonta. Pásalo muy bien y cuéntamelo todo luego.
- Claro, siempre lo hago, jijiji. Oye, gracias por dejarme
- No necesitas mi permiso..
- Lo sé. Gracias.


domingo, 15 de julio de 2012

Logan: un soplo de aire fresco


Me gusta salir y hacer actividades extraescolares ¿a quién no?, aunque en V City no hago nada. Podría decir que vivo tan en la parra que no me entero de las cosas que pasan o se pueden hacer, pero lo cierto es que tampoco me preocupo por enterarme debido a una mezcla de un poco de "soy vaga" y un mucho de "para qué, si no tengo con quién".
Así es como he llegado a un punto en el que estoy tan acostubrada a no salir de casa y dedicarme a leer y pollardear, que ya casi ni me importa.

Pero un día se produce una conjunción de astros que hace que un amigo que hace mucho que no ves enlace un vídeo musical que protagoniza, le des al "me gusta" y a continuación tengas un mensaje diciendo que está en VCity, que a ver si nos vemos.

Y lo que empieza siendo un café para ponernos al día, se convierte en una serie de actividades extraescolares: que si esta noche te vistes de blanco que vamos a una fiesta de salsa (¿una fiesta de salsa? ¿en VCity? ¿esperas que baile? Pues sí, bailé. Poco, pero bailé), que si esta tarde vamos a una batalla y acabamos en la verbena del pueblo esperando que la banda (porque había banda de música) toque un pasodoble para bailarlo...

Son cosas, que si me hubiera enterado de normal no me habrían llamado pero Logan le pone tanto entusiasmo, que al final te metes en el papel y hasta te lo pasas bien. Bueno, supongo que es más por la compañía que por las actividades, pero por lo menos son cosas diferentes y siempre viene bien un descanso de tu propia vida. Además, así he podido disfrutar de un buen amigo del que hacía mucho que no sabía...

Conocí a Logan en el instituto porque salía con mi mejor amiga. Por aquel entonces no nos llevabamos demasiado bien pero, de alguna manera, después de irnos a estudiar a ciduades distintas, tuvimos que hacernos buenos amigos, porque recuerdo haber pasado algún fin de semana en la capital donde vivía y que aquel verano en VCity, de tanto vernos juntos, la gente (que no se aburre, ni nada) llegó a pensar comentó que estabamos saliendo. 

Pero el verano acabó y pasó lo que siempre pasa, Logan volvió a la capital y yo me fui al norte para hacer un curso y aunque hicimos por vernos alguna vez (recuerdo, o más bien, tengo las fotos de un finde en Madrid), cada uno siguió con su vida con lo que cada vez fue más difícil coincidir.  

Han pasado muuuchos años y han tenido que pasar cosas no muy buenas para que nos hayamos vuelto a encontrar, pero ya que estamos aquí de nuevo, espero que no nos volvamos a dejar.

Por lo pronto este jueves me voy para la capital; Me ha prometido entretenimiento (vamos a ver Teatro a pelo y no sé qué más) y playa, así que no puedo pedir mucho más. Bueno, sí, pero para ésto con él no puedo contar.

viernes, 6 de julio de 2012

LISTA

Estos últimos días, concretamente desde que se fueron mi hermana y mi sobrino que tanto me entretienen, ando algo tristona. Y como sólo me sale escribir cosas tristes y ya no quiero de eso aquí, he pensado que mejor hago una lista con cosas que no debo olvidar para la próxima vez, si es que la hay.

Y es que, por lo general, soy bastante racional... hasta que dejo de serlo y en esos momentos me vendrían bien unos apuntes de cómo soy o qué hago cuando estoy bien y tengo toda la confianza.

...

Bien, como tengo memoria de pez sólo soy capaz de acordarme de dos cosas, que seguramente son de las más importantes (aunque si no lo fueran tampoco lo recordaría), así que si alguna vez recuerdo algo más, lo añadiré a la lista.

LISTA:

- CANTAS. Si eres feliz y tienes la suficiente confianza cantas o al menos tarareas (que ya sabes que saberte las letras no es lo tuyo) delante de esa persona. Que te de vergüenza hacerlo después de meses de convivencia no es bueno, así que si ése es el caso, plantéate que algo falla.

- ERES UN POCO PAYASA. Bueno, ya sabes que la mayoría de gente que te conoce diría más bien que eres seria, muy seria, pero es que lo confunden con timidez. Piensa en Martín, piensa en SJM, en los compis de La Ciudad Sin Sol, en Ahispatxu y algunas veces las niñas. Cuando tienes la suficiente confianza, puedes ser bastante payasa. Si estás con alguien y no se te ocurre hacer una idiotez para una foto, aunque sea una sola vez... ¡HUYE!
Que sí, que hay gente con la que no se pueden hacer ciertas cosas, pero se supone que será tu pareja y si no lo haces con él, entonces ¿con quién?.

De momento, nada más. Ya sólo me hará falta recordar, si se da el caso, que una vez hice esta lista.

¡JA!

domingo, 3 de junio de 2012

Nuestro problema

Voy a contarte cual fue nuestro problema, Miguel. 

Nuestro problema fue que no supiste incluirme en tu vida.

Supongo que todos esos años con tu ex en los que (por lo que sé y según, claro, mi punto de vista) cada uno hacía su vida independiente y en los que  sólo estábais juntos temporalmente, te hizo pensar que una relación es tener tu vida y luego a tu pareja. No estoy diciendo que priorizases una cosa sobre otra (y si acaso, me priorizaste a mí), sólo digo que no era tu vida CON tu pareja.

Por ejemplo, me parece estupendo que tengas a tus amigos y que quieras salir solo con ellos... ¡faltaría más! yo tengo a los míos y si hubiesen estado más cerca habría hecho lo mismo, pero la gran diferencia entre tú y yo es que cuando tuve la ocasión yo quise que conocieses a los míos, porque al ser ambos importantes en mi vida me parecía imposible que al menos no os conociéseis. También quise por un motivo más egoísta y es que quería que vieses cómo soy con ellos; quería que me conocieses mejor.

Y las llamadas y mensajes a deshoras... no pasa absolutamente nada porque te llamen o te manden whatsapp o mails del trabajo a las once y media de la noche, pero quiero que sepas, Miguel, que no da nada de confianza que mires el móvil y que NUNCA digas nada. Que sí, que me querías y yo tenía que saberlo, pero nos estábamos conociendo y yo entonces no sabía que tu vida y tu pareja no se mezclaban y ese gesto daba qué pensar... algo como que no era tan descabellada la posibilidad de que hubiera en tu vida alguien que debiera estar al otro lado de la barrera y en mi lugar. Recuerdas cuando me llamaba G o Luis o X me mandaba un mensaje? No es que te dijese siempre de qué iba el tema (no tenía por qué), pero al menos sabías de quién se trataba.

A veces, Miguel, no es suficiente con estar ahí porque tú sabes lo que sientes. Sé que no eres mucho de "decir las cosas" pero nuestro problema fue que aunque siempre estabas ahí, no hiciste por demostrar que ibas a seguir estando.

Nuestra vida juntos fue mejor que buena, Miguel, pero nunca me sentí parte de tu vida.

Ése fue nuestro problema.

jueves, 31 de mayo de 2012

Mi rinconcito de paz

Al final ha sido mucho antes de lo que pensaba (he comprado el billete hoy!)
Me voy unos días a Mucho Más Al Sur. Me voy a mi isla querida!
Me voy a mi rinconcito de paz.